QUÉ RARO QUE ME LLAME FEDERICO

 

Un anciano sin techo escondido de la policía neoyorquina, que en la nebulosa de su mente confunde con la guardia civil española, va evocando personajes lorquianos como cuadros vívidos, acaso producto de un recuerdo real o, tal vez, creación de un mundo onírico que para él son tan reales como su propia existencia. Es la propuesta de ‘Qué raro que me llame Federico’, un recital de música, danza y teatro de la compañía Utopía Teatro Abierto, basado en los poemarios ‘Romancero gitano’ y ‘Poeta en Nueva York’, de Federico García Lorca.

Sobre las tablas, Ernesto Gil Sánchez (anciano Federico), Mª Teresa Gómez (soprano y rapsoda), Juan Díaz (cantaor y guitarrista) y María San José (bailaora y rapsoda). El montaje forma parte del ‘Proyecto Lorca’, a través del cual, la compañía pretende mostrar la obra poética lorquiana, desde su dimensión más tradicional hasta la más vanguardista reflejando “los rasgos y características que forman parte de la esencia del ser humano, como el amor, las creencias o la muerte”.